La fiebre hemorrágica de Crimea-Congo es una enfermedad viral considerada emergente en España, transmitida principalmente por la picadura de garrapatas del género Hyalomma. Aunque la mayoría de las infecciones son asintomáticas o leves, algunos casos pueden evolucionar hacia cuadros graves con una letalidad que, según la literatura científica, oscila entre el 5% y más del 40%.
Situación epidemiológica en España
España es el único país de Europa occidental con casos humanos autóctonos detectados. El virus fue identificado en garrapatas en 2010 y el primer caso humano se confirmó en 2016. Hasta la fecha, se han registrado 21 casos confirmados y seis fallecimientos.
La incidencia se concentra en el oeste y centro-oeste peninsular, con exposición probable en las provincias de Ávila, Badajoz, Cáceres, Córdoba, León, Salamanca y Toledo.
Transmisión y grupos de riesgo
Además de la picadura de garrapatas, el virus puede transmitirse mediante el contacto directo con sangre, secreciones o fluidos de personas infectadas —especialmente en entornos sanitarios sin protección— o a través del contacto con tejidos de animales infectados durante el sacrificio o desollado. De forma excepcional, se han reportado vías sexuales o de madre a hijo.
Los colectivos con mayor riesgo incluyen a:
- Agricultores, ganaderos y trabajadores de mataderos.
- Veterinarios y agentes forestales.
- Cazadores y excursionistas.
- Personal sanitario que atienda casos sospechosos sin las medidas de protección adecuadas.
Sintomatología y diagnóstico
El periodo de incubación varía entre 1 y 12 días. Los síntomas iniciales incluyen fiebre, malestar general, dolor muscular, cefalea, náuseas, vómitos o dolor abdominal. En fases graves, que suelen aparecer entre los días 6 y 9, pueden presentarse hemorragias, alteraciones de la coagulación, fallo multiorgánico y shock.
El diagnóstico se realiza mediante pruebas de laboratorio como la PCR, pruebas serológicas para detectar anticuerpos o el aislamiento viral en centros de alta seguridad.
Prevención y tratamiento
Actualmente no existe una vacuna disponible ni un tratamiento específico autorizado. El manejo médico se basa en el tratamiento de soporte y la vigilancia clínica, pudiendo requerir el ingreso en Unidades de Aislamiento de Alto Nivel.
Para prevenir el contagio, se recomienda:
- Usar ropa de color claro, manga larga y pantalones introducidos en los calcetines al realizar actividades en el campo.
- Aplicar repelentes autorizados (DEET, icaridina o IR3535).
- Revisar minuciosamente el cuerpo, la ropa y a las mascotas tras actividades al aire libre.
- Retirar garrapatas adheridas con pinzas finas, tirando suavemente hacia arriba sin aplastar el insecto ni aplicar sustancias como alcohol o aceite.